Yo soy todas ellas 🌙🍂
Hoy vuelvo a este pequeño proyecto llamado Luz Café desde un poco el “fill your own cup” mindset, porque hay una Tania que dedica mucho tiempo al trabajo de ocho horas que termina siendo casi de 24 en algunas ocasiones, porque me dejo ganar por la rueda del hámster. Y aunque he logrado cumplir algunas pequeñas metas profesionales, hay otros sueños y proyectos que se quedaron dormidos.
Así que hoy, despierta uno.
Este vlog se lo quiero dedicar a todas las mujeres, que somos cíclicas como la luna, como las estaciones del año; que vivimos nuestros ciclos mensuales y diarios; que, a pesar de que ya nos conocemos mucho, aun así nos sorprendemos a nosotras mismas con todas esas olas emocionales que nos arrastran a la orilla. Algunas con más calma que otras; unas veces contemplativas, otras más atrevidas y dominantes, como alguna surfista de categoría mundial.
Voy a empezar por decir que somos creación, creatividad. Somos los seres capaces de crear una vida dentro de nosotras. Tenemos por naturaleza esa magia creativa, mágica, que cada mes nace y muere de nuevo, que nuestro cuerpo manifiesta de muchas formas, ya sea por deseo, por dolor, por pasión, por antojos y también por lágrimas.
Quizá en estas nuevas generaciones habrá muchas con el deseo de ser madres y que no se cumpla; quizá otras con el deseo de lo contrario. Pero siempre, como mujeres, como comunidad, somos creación de vida. Esa energía que también nos hace cuestionarnos si estamos creando la vida que queremos.
Con toda la capacidad que tenemos, con ese impulso que ya nos viene por defecto, podemos siempre crear la vida que queremos.
Existirán siempre preguntas: de hacia dónde vamos, de si estamos estancadas, demasiado quietas o si vamos mucho más lentas que los demás; si vemos la vida pasar y no somos nosotras quienes vamos de primeras.
Pero es que, de nuevo, tus ritmos son solo tuyos.
No hay prisas.
Aunque en la sociedad actual la comparación, la competencia, el consumismo y las prisas nos quieren hacer creer que vamos tarde, no es así.
Vas bien, vas a tu ritmo, vas a tu estilo y a tu forma.
No hay nada más valioso que la verdadera autenticidad: no parecerte a nadie, solo a ti misma. Tener esa capacidad de saber quién eres y expresarte con todas las luces, con todo tu poder.
No hay nadie más como tú, no existen doppelgängers.
Eres única.
Vístete como quieres, como eres; péinate como eres; maquíllate como quieras y también muestra tu rostro tal como eres, aceptando las etapas de la vida y los cambios que en ella vienen.
Como la naturaleza sabiamente te muestra, un árbol y sus hojas no se fuerzan, solo son: desde el verde más tierno hasta los naranjas, amarillos y marrones que caen a abrazar a la tierra para volver a empezar.
Dentro de estos ciclos femeninos, abraza con amor cada cambio. Míralos al espejo, no desde el juicio, sino desde la comprensión, desde el observar. Es parte de lo que vinimos a hacer a esta tierra, y cada etapa de la vida es diferente y tiene sus bellezas.
Al mirarme al espejo descubrí que ahora mi sabiduría quiere ser vista en destellos plateados que emergen de mí.
Que el tiempo se quiere dibujar con los recuerdos de las sonrisas y los llantos vividos.
Que mi piel es el lienzo donde se dibuja cada día de sol y sombra.
Que mi mente se ha transformado tantas veces como vidas he vivido en esta misma vida, pero que dentro mío siempre llevo a la niña que quiere chocolates, que juega y se ríe, y a la adolescente enamorada de la vida, que baila, canta y hace dramas.
Yo soy todas ellas, y hoy me pregunto qué vida quiero vivir.
En los momentos de bajón, de no saber qué hacer o hacia dónde ir, y donde no parece haber salida o solución; en los momentos de incertidumbre y soledad, confía.
Confía en tu alma.
Ella sabe el camino, ella ha diseñado un plan para ti.
Hay que abrirnos a las posibilidades que la vida nos da y también ser honestas y humildes al observar qué es eso que me trae la vida y por qué luchamos tanto con eso, desde dónde viene esa lucha.
Confía en tu haber. No hay alma que tenga un mal destino, un mal final. Todo depende de cómo nosotros tomemos las oportunidades y los aprendizajes que nos traiga la vida.
Y, por último, ama.
Ámate.
Ama tu propia vida, tu propio cuerpo, tu propia alma, tu entorno y cada pequeño detalle que damos por sentado cada día.
Date esos permisos, esas oportunidades de vivir y también de morir, para que pueda nacer una nueva versión de ti, un nuevo ciclo inicie y vuelva la primavera.
Con amor,
Tania Matos
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